
La Química de los Carbohidratos es una parte de la Química Orgánica que ha tenido cierta entidad propia desde los comienzos del siglo XX, probablemente debido a la importancia química, biológica (inicialmente como sustancias de reserva energética) e industrial (industrias alimentaria y del papel) de estas sustancias. Ya muy avanzada la segunda mitad del siglo XX han ocurrido dos hechos que han potenciado a la Química de Carbohidratos como una de las áreas con más desarrollo dentro de la Química Orgánica actual. El primero ha sido el descubrimiento de las importantes y variadas actividades biológicas de los carbohidratos y sus derivados, que ha dado lugar a una nueva rama interdisciplinar de la Ciencia que se ha llamado Glicobiología, que incluye fenómenos de reconocimiento molecular y propiedades biológicas y farmacológicas, frecuentemente relacionadas con procesos de inhibición enzimática. El segundo hecho ha sido la toma de conciencia del potencial sintético y estereoquímico de los carbohidratos, los cuales constituyen la fuente de quiralidad natural más abundante, versátil y barata de cuantas se conocen. La polifuncionalidad de las moléculas de carbohidrato, el gran número de posibilidades estereoquímicas y la reactividad, especialmente del carbono anomérico, son un reto para el desarrollo de procesos de síntesis donde los carbohidratos son materias primas, intermedios quirales clave, auxiliares e inductores quirales.
La Ciencia en España no ha sido ajena a este desarrollo y en la actualidad existe un considerable número de grupos de investigación, en muchas zonas del país, que trabajan en distintos aspectos de la Química de Carbohidratos, situación que dio lugar en 1991 a la creación del Grupo Especializado de Hidratos de Carbono, dentro de la Real Sociedad Española de Química. Históricamente, varios grupos españoles han cultivado la Química de Carbohidratos en diversas universidades y centros del CSIC, siendo el introductor principal de esta rama de la Ciencia en España el Profesor Francisco García González.
